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Y ECUMENICO CONCILIO

DE TRENTO,

TRADUCIDO AL IDIOMA CASTELLANO

POR

DON IGNACIO LOPEZ DE AYALA.

AGREGASE EL TEXTO LATINO CORREGIDO SEGUN
LA EDICION AUTENTICA DE ROMA PUBLICADA

EN 1564.

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SEGUNDA EDICION.

CON PRIVILEGIO.

EN MADRID EN LA IMPRENTA REAL.

MDCCLXXXY.

Esta es la fe del bienaventurado san Pedro, y de los Apostoles; esta es la fe de los Padres; y ésta la fe de los Católicos.

MUR

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Concil. Trident. Ses. XXV. in Acclam.

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ARZOBISPO DE TOLEDO, PRIMADO DE ESPAÑA, &c. I

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EXCO SEÑOR.

MI 5D

La santidad, y certidumbre de las materias, que

definió el sacrosanto Concilio de Trento, no dan lu gar á que busque patrocinio, pues no lo necesitan. Pero sí és debido que esta traduccion se publique autorizada con el nombre del Arzobispo de Toledo, Primado de España, para que se aseguren los fieles de que ésta es la doctrina Católica, éste et pasto saludable, y éste el tesoro que comunicó Jesu-Cristo á sus Apóstoles, y ha llegado intacto á manos de V. E. que lo entregará á otros, para que lo conserven en su pureza hasta la consumacion de los siglos. Las virtudes Pastorales de V. E. y su anhelo por mantener y propagar la buena doctrina, me dan confianza de que recibirá la traduccion de este santo Concilio con el gusto que practica' sus decretos, y cuida de que los observen sus ovejas...

EXCMO E ILL.M SEÑOR.

A L. P. de V. E.

Don Ignacio Lopez de Ayala,

1501

PRO

PRÓLOGO.

Aun

unque los eclesiásticos y seculares sabios puedan disfrutar plenamente la doctrina del sagrado Concilio de Trento en el idioma latino en que se publicó; es tan importante y necesaria su lectura á todos los fieles en general; tan sencilla, y acomodada su explicacion á la capacidad del pueblo, que no debe estrañarse, se comunique en lengua castellana á los que no tienen inteligencia de la latina. El conocimiento de los dogmas, ó verdades de fe, es necesario á todos los Cristianos; y en ningun Concilio general se ha decidido mayor número de verdades católicas sobre misterios de la primera importancia, quales son los que pertenecen á la justificacion, al pecado original, al libre albedrio, á la gracia, y á los Sacramentos, en comun y en particular. Como la divina misericordia conduce los fieles por medio de estos á la vida eterna, y sus verdades son prácticas; es necesario ponerlos con freqüencia en execucion. De aquí es que no solo es conveniente este conocimiento á los eclesiásticos, que administran los Sacramentos, sino tambien á los fieles, que los reciben. A los legos pertenece igualmente la instruccion en muchos puntos de disciplina que estableció este sagrado Concilio. Y esta es la razon porque él mismo mandó formar su Catecismo, y ordenó que algunos de sus decretos se leyesen repetidas veces al pueblo cristiano.ALA

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Ninguno de quantos se glorian con este nombre tiene mayor derecho que los Españoles para aprovecharse de la doctrina y saludables maximas de aquel congreso sacrosanto, Estas son las -671 C

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mis

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V

mismas verdades, cuya decision promovieron y ampararon sus Monarcas; estos los puntos que ventilaron, probaron y defendieron sus Teólogos; y estos los dogmas y disciplina que decidieron y decretaron sus Prelados. Ningunos Obispos mas zelosos ni desinteresados que los Españoles en promover la gloria de Dios, la santidad de las costumbres, y la pureza de la religion. Fueron los mas prontos en asistir, aunque eran los mas distantes; y á pesar de los grandes obstáculos, que les opusieron, fueron los mas firmes en continuar esta obra grande, de que esperaban volviese al seno de la Iglesia la Alemania confundida, y despedazada con exêcrables errores.

y

Durará sin duda con la Iglesia la memoria de su zelo; y resonarán con los nombres de Don Fray Bartolomé de los Mártires, de Don Pedro Guerrero, del Cardenal Pacheco, de Don Martin de Ayala, de Don Diego de Alaba , y de otros muchos Españoles, los tiernos y vehementes clamores, con que pidieron la reforma de costumbres, anhelando por ver renacer aquellos primitivos y felices dias en que florecieron á competencia el zelo y desinteres de los eclesiásticos, y el candor, pureza, sumision de los seglares, ¡Quanto no ayudaron con sus luces los sabios Españoles Domingo, y Pedro de Soto, Carranza, Vega, Castro, Carvajal, Lainez, Salmeron, Villalpando, Vargas, Covarrubias, Menchaca, Montano, y Fuentidueñas! Los puntos mas importantes se cometieron á su exâmen , y contribuyendo con su talento y sabiduria á la defensa de la fe Católica, y al lustre inmortal de la nacion Española, correspondieron ampliamente al honor con que les distinguió el santo Concilio, y

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á

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