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ALFABÉTICA Y POR MATERIAS

DE LAS

papeletas que para la redacción de un Catálogo

se encontraron en la Biblioteca

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MADRID
IMPRENTA DE JULIÁN ESPINOSA Y ANTONIO LAMAS

Arco de Santa Maria, núm. 4

1903

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ADVERTENCIA

Algunas, si no todas, las personas que lleguen á hojear el presente tomo y los demás que han de contener, con éste, la lista completa de las papeletas, que más bien para el registro y cómodo manejo de su Biblioteca, que para la redacción de un Catálogo tenía ordenada el Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo, leerán con extrañeza el título con que lo encabezamos, y aún más el texto que semejante título justifica.

Realmente ha de chocar á los que no están en antecedentes, ver por este volumen y los que le sigan, que no se hace con la importantísima y copiosa libreria que proporcionó al inolvidable hombre de Estado las mayores satisfacciones de su vida lo que, en ocasiones diversas, se ha hecho para enumerar, ordenada y científicamente, el contenido de Bibliotecas mucho más humildes.

Graves y poderosas son, sin embargo, las razones que tan contra su voluntad han obligado á los sobrinos y herederos del Sr. Cánovas á no poder publicar más que una «Lista de papeletas» donde, quizá más que en ninguna otra biblioteca particular española, se requería un Catálogo confeccionado con todas las cualidades de tal, que permitiese apreciar la cantidad y calidad de libros raros y preciosos, las ediciones de valor, los ejemplares únicos, manuscritos, autógrafos y demás riqueza que en la Biblioteca del Sr. Cánovas se contiene. La sola relación de los motivos á que aludimos, ocuparía algunas páginas y fatigaría la atención aun de los más curiosos. Por estar muy convencidos de ello, hemos ủe omitir lo que seria enojoso y largo de contar, y, en defensa de nuestra conducta, ofreceremos al buen juicio de los bibliófilos brevísimas consideraciones.

Estaba la magnífica Biblioteca del Sr. Cánovas del Castillo esplendidamente instalada en lugar de sobra conocido para que necesite ser nombrado, cuando el inesperado cambio de dueño de la finca obligó, sin culpa de nadie, á los sobrinos del Sr. Cánovas, hoy propietarios de su Biblioteca, á llevar å otro lugar distinto, y poco menos que «en ocho días», muy cerca de «treinta mil libros».

Cuantos entiendan de libros, no necesitan de más para comprender lo que esta cifra y aquel plazo significan, tratándose, sobre todo,

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